Recogimos todo lo que estimamos de valor de la gasolinera y retomamos nuestro viaje tras el leve incidente con sus inquilinos. Dejamos Jaén capital atrás y tomamos la autovía dirección a Granada. Ni un alma viva o muerta hasta entonces. Yo seguía dándole vueltas al plan de Gersan, aún no estaba del todo convencido.
- Oye, ¿estás seguro de tu plan?
- Si, ¿cuál es el problema? Hay refugio,recursos, armas, de todo.
- No es eso, si me parece genial... si logramos entrar.
- ¿A qué te refieres?
- Granada tiene que estar infectada de zombis, e incluso aunque el cuartel esté casi a las afueras no asegura del todo que no esté rodeado ya. Entrar allí será demasiado arriesgado aun con un buen plan.
- Bueno, ya pensaremos en algo cuando veamos como está la situación.
- Ya, pero incluso así, demasiadas cosas pueden salir mal, y solo basta una de ellas para que nos jodan vivos, literalmente.
- Verás que todo irá bien. ¡No seas tan agorero hombre!
- No es es eso, soy realista, quizás demasiado realista...
Volví a encerrarme en mis pensamientos. Multitud de ellos bombardeaban mi mente: planes para entrar en Granada, planes para el día siguiente, posibles imprevistos, otros posibles refugios... Justo en ese momento apareció la señal indicadora de la salida de la autovía hacia mi pueblo. La seguí con la mirada hasta que desapareció de mi ángulo de visión.
...Mi familia...
¿Qué habrá sido de ellos? Deambulando por las calles, como todos los demás, seguro. Aunque era fin de semana, lo mismo estaban con el resto de mi familia en Montefrío. Oh vaya, una reunión familiar zombi donde falto yo. De pronto visualicé la imagen del cortijo de mis primos. Si estaban allí habría una posibilidad ínfima de que se hubieran podido atrincherar y sobrevivir. Qué ironía, después de todo, yo que estoy más preparado mentalmente para vivir sin familia, resulta que puede que aún la conserve. Surgió otro pensamiento pero esta vez menos alentador, sabes que si tu madre estuviera viva, te habría llamado hace ya varias horas atrás. Lo mismo era hora de que llamara yo primero. Saqué mi móvil del bolsillo, observé la pantalla y vi que apenas le quedaba ya batería. Si quería llamar esta sería mi última oportunidad. Busqué el número del móvil de mi madre en la agenda y marqué. El sonido inconfundible del tono de llamada surgió a través del pequeño altavoz. Vaya, aun está encendido. Sonaron varios tonos más. Es inútil. Silencio.
- ¿¡MAMÁ!?
Silencio de nuevo, la llamada había terminado por agotar la batería.
- ¡¡JODER!!
Gersan sentado en el asiento del al lado alucinaba.
- ¿¿Te lo han cogido?? ¡¡Eso es que están vivos!!
- Eso parece.
- A mi me queda algo de batería, llama con el mío. ¡Rápido!
- Déjalo, no me sé el número.
- ¿¿De nadie??
- El mío y el fijo de mi casa.
- Joder... pues llama allí
- Me juego la cabeza que no están allí.
- ¿Entonces, sabes donde?
- Si, creo que si.
- Pues tío, ¡¡Vamos!!¡¡Que tu familia puede estar viva!!
- No, antes tengo que estar seguro.
- ¿Cómo?
- En Granada tiene que haber algún puñetero cargador que me sirva. Y si no, me abriré paso hasta mi piso y cogeré el mío.
- Bien, como quieras. Vaya, parece que al menos la esperanza no nos ha abandonado del todo.
- Jajaja, no cantes victoria aún.
- Jajaja, ¡optimismo!¡optimismo!
En ese momento no se me ocurrió, pero si había otro número de teléfono que me sabía. El de mi padre, pero solo porque ese número me perteneció a mi primero. Podría haberme ahorrado alguna que otra situación digamos, embarazosa. Pero en fin, lo hecho hecho está y lo olvidado quizás recordado será.
Mientras tanto, en el horizonte ya se dibujaba la silueta de Granada.
PD: Soy todo un poeta, menuda rima asonante me ha salido sin querer.