Una vez limpiado el Mercadona de escoria, podíamos saquear tranquilamente y con total impunidad.
- ¿Qué cogemos?
- Aquello que dure, digo yo.
- ¿Cuánto tiempo pasará hasta que nos rescaten?
- Yo no contaría con eso, la verdad.
- Pero... alguien tendrá que haber sobrevivido también ¿no?
- Supongo, pero a saber. Es mejor no hacerse ilusiones.
- En fin, ¿Vamos al lío?
Nos dividimos como dijimos antes, cogimos un carro cada grupo y empezamos a echar cosas en él. Nosotros nos encargábamos de las conservas, y el otro grupo de lo perecedero, para alimentarnos los próximos días. Echamos decenas de latas de atún, caballa, sardinas y otras cosas más, mientras Gersan refunfuñaba que prefería morir antes que comer atún. Con la tontería y el jugueteo, llegamos a la sección de la cerveza.
- Esto...¿que hacemos?
- Son "latas de conserva" ¿no?
- Ajá, coge todas las que puedas, creo que nos las hemos ganado.
-Yeah, ¡me mola la cerveza calentorra gratis!
Creo que sobra decirlo, pero cogimos toda la Steinburg que pudimos. La Cruzcampo la dejamos allí, ninguno de los 3 la queríamos, ni aun siendo el fin del mundo. Continuamos con nuestra tarea, cogiendo aquello que pudiera servir como botellas de agua, y otras que no, como docenas de napolitanas de chocolate. Total, era gratis, y había que darse un gustazo, porque siendo optimista, no sabríamos si mañana estaríamos vivos. Ya habíamos llenado un par de carros. (Si, nuestra agonía nos hizo ir a coger otro) y enfilábamos la salida por las cajas registradoras, cuando oímos varios gritos. Dejamos los carros y fuimos corriendo de nuevo al supermercado, buscando la fuente del mismo. Vimos a Cristina que corría hacia nosotros, con el rostro contraído por el miedo. Gersan la cogió de un puñado y la levantó para que parase y se tranquilizase.
- ...mordido...
- ¿¿Que han mordido a quien??¿¿Donde están??
- ...en el almacén...
- Raquel, quédate con ella, nosotros vamos a ver que ha pasado.
Gersan y yo nos dirigimos a toda prisa hacia el almacén. Cuando entramos vimos a Rocío agachada, que atendía a Javi tirado en el suelo y a Álvaro defendiéndose de varios muertos vivientes.
- Mierda... ¡hay que sacarlo de aquí!
- ¿¿Pero que ha pasado??
- Uno de esos cabrones lo mordió.
- No me digas...
- Esta bien, Gersan y tú llevadlo donde las otras dos, y volved rápido o estos hijos de puta se nos merendarán.
Rocío y Gersan auparon a Javi y lo llevaron fuera del almacén y yo me lancé en ayuda de Álvaro, que había matado a varios, pero seguían saliendo de entre las cajas.
- ¿De donde han salido tantos, y que coño ha pasado?
- No lo sé, estábamos explorando el almacén, cuando de pronto un cabrón de esos se le echó encima y le mordió en el cuello.
- Mierda...
Mientras hablábamos, mi martillo, su hacha y mi hoz volaban separando extremidades y fracturando cráneos. Aquello se había convertido en un juego enfermizo, y mientras, seguían saliendo más y más.
- ¡¡¿¿Pero de dónde mierda salen??!!
- ¡Ya llega la ayuda!
- Si, vamos a destrozar a estos cabrones.
La sangre coagulada brotaba de los cuerpos sin vida a cada hachazo, martillazo o mazazo y manchaba el suelo. Al final, tras una cruenta batalla pudimos dar cuenta de ellos, mostrándonos una Rocío que nunca habíamos visto, tremendamente agresiva, o como denominaría yo posteriormente, "Rocio Berserker". La niña había machacado sin piedad los cráneos de los cadáveres.
- Al fin...
- Eh, ¿Lo habéis notado?
- ¿El qué?
- Que se movían más rápido que antes...
Qué puedo decir... ¿Mierda?
No hay comentarios:
Publicar un comentario