- Mierda... Ya casi estábamos.
- Bueno, ¿ahora cómo lo hacemos?
- No son muchos, podríamos quitarlos de en medio a martillazos.
- Ya habrá tiempo para reventar cabezas, créeme. Ahora pienso que es mejor ser
rápidos y no llamar la atención.
- ¿Qué sugieres?
- ¿Queda lejos la casa?
- No, la siguiente calle a la izquierda.
- Entonces, correr hasta allí a toda ostia para sacarles ventaja y que no nos
vean donde entramos.
- ¿Y si en la otra calle también hay zombis?
- ¿Y si en la otra calle también hay zombis?
- Esperemos que no.
- Mira el lado bueno, podrás lucirte con el martillo.
Reímos un poco, de paso no está mal
aliviar algo de tensión. Nos miramos los
tres, y con una especie de “¡Ya!”
telepático, salimos corriendo de nuestro escondrijo temporal como alma que
lleva el diablo.
Mientras nos acercábamos a toda velocidad a los zombis, observé como giraban sus rostros de cadáver hacia nosotros y comenzaban a dirigirse hacia nosotros lentamente. Juraría que más que vernos, nos oyen.
Mientras nos acercábamos a toda velocidad a los zombis, observé como giraban sus rostros de cadáver hacia nosotros y comenzaban a dirigirse hacia nosotros lentamente. Juraría que más que vernos, nos oyen.
Pasamos como una exhalación entre
ellos, lo suficiente cerca como para captar el olor a carne podrida de los cuerpos. Miré atrás una vez para ver si nos seguían, y
seguí corriendo a todo poder. Torcimos a la izquierda en la primera calle, aquello
me sonaba ya. Por suerte, la calle no estaba muy transitada, solo algunos
zombis al final de la misma.
Esa es la puerta, un último esfuerzo...
-
¡Agachaos, por detrás de los coches!
- Bien, ya estamos. Abre la puerta, rápido.
Nos faltaba el aire después del sobresfuerzo. Más vale que nos fuéramos
acostumbrando porque sospecho que esta será la tónica de lo que nos reste de
vida.
- Joder Álvaro, ¡abre la puta puerta!
- Se están acercando... creo que aún no nos han visto.
- Ya va, joder, que la enana se le olvidado decirme que llave es.
La cerradura hizo un clac, y la
puerta se abrió. Álvaro hizo una alusión a que era un genio, y entramos en la
casa que estaba totalmente a oscuras.
- Más vale que no nos tropecemos aquí dentro con nadie...
No hay comentarios:
Publicar un comentario