7 de Agosto de 2011, un grupo de amigos pasan un agradable finde de acampada en Cazorla lejos del ruido de las ciudades. Al volver, las cosas no están como las dejaron...

lunes, 10 de octubre de 2011

CHAPTER 8

Llegamos al principio de la siguiente calle, pero no éramos los únicos que estábamos allí. Un grupo de 4-5 zombis nos esperaban. Nos escondimos detrás de un coche para que no nos vieran, si es que aún podían ver.

- Mierda... Ya casi estábamos.
- Bueno, ¿ahora cómo lo hacemos?
- No son muchos, podríamos quitarlos de en medio a martillazos.
- Ya habrá tiempo para reventar cabezas, créeme. Ahora pienso que es mejor ser rápidos y no llamar la atención.
- ¿Qué sugieres? 
- ¿Queda lejos la casa?
- No, la siguiente calle a la izquierda. 
- Entonces, correr hasta allí a toda ostia para sacarles ventaja y que no nos vean donde entramos.
- ¿Y si en la otra calle también hay zombis? 
- Esperemos que no. 
- Mira el lado bueno, podrás lucirte con el martillo.

Reímos un poco, de paso no está mal aliviar algo de tensión. Nos miramos los tres, y con una especie de “¡Ya!” telepático, salimos corriendo de nuestro escondrijo temporal como alma que lleva el diablo.
Mientras nos acercábamos a toda velocidad a los zombis, observé como giraban sus rostros de cadáver hacia nosotros y comenzaban a dirigirse hacia nosotros lentamente. Juraría que más que vernos, nos oyen.
Pasamos como una exhalación entre ellos, lo suficiente cerca como para captar el olor a carne podrida  de los cuerpos.  Miré atrás una vez para ver si nos seguían, y seguí corriendo a todo poder. Torcimos a la izquierda en la primera calle, aquello me sonaba ya. Por suerte, la calle no estaba muy transitada, solo algunos zombis al final de la misma.

Esa es la puerta, un último esfuerzo...

- ¡Agachaos, por detrás de los coches!
- Bien, ya estamos. Abre la puerta, rápido.

Nos faltaba el aire después del sobresfuerzo. Más vale que nos fuéramos acostumbrando porque sospecho que esta será la tónica de lo que nos reste de vida.

- Joder Álvaro, ¡abre la puta puerta!
- Se están acercando... creo que aún no nos han visto.
- Ya va, joder, que la enana se le olvidado decirme que llave es.

La cerradura hizo un clac, y la puerta se abrió. Álvaro hizo una alusión a que era un genio, y entramos en la casa que estaba totalmente a oscuras.

­- Más vale que no nos tropecemos aquí dentro con nadie...

No hay comentarios:

Publicar un comentario