7 de Agosto de 2011, un grupo de amigos pasan un agradable finde de acampada en Cazorla lejos del ruido de las ciudades. Al volver, las cosas no están como las dejaron...

lunes, 7 de noviembre de 2011

CHAPTER 13

Dormí y no dormí. Aunque otros estaban de guardia, yo mismo estuve alerta, despertándome cada rato. Así pude ver los sucesivos cambios de guardia. A Gersan le sucedió Javi, luego Rocío y Cristina hicieron el suyo juntas y posteriormente Álvaro. Ya estaba casi logrando quedarme definitivamente dormido cuando escuche susurrar mi nombre. Me incorporé y vi como Álvaro me hacía señas para que saliera fuera en silencio. 

- ¿Qué pasa?
- Mira allí.
- Ummm...

Un grupo de 4 zombis avanzaba por la calle, con su caminar tosco y apesadumbrado. 

- ¿Despierto a los demás?
- No, espera... No parecen saber que estamos aquí.
- Eso parece. Quizás pasen de largo.
- Esperamos... esperemos...

Nos quedamos un rato vigilando los pasos de los cuatro cadáveres, ocultos en la medida de lo posible en el balcón.

- Empiezo a pensar que solo pueden oírnos.
- ¿Por qué lo dices?
- Imagino que te habrás fijado en que la mayoría tienen los ojos vueltos hacia atrás, es decir, que es imposible que vean.
- Claro, ¿y qué dices del olfato?
- Si pudieran olernos, ¿no crees que se habrían alterado? Y mira... están pasando de largo.
- Sep, puede que tengas razón.
- Nada me gustaría más ahora mismo. Bueno tío, me vuelvo a sobar. No les quites el ojo de encima y a la más mínima señal de peligro, despierta al personal.
- Ok, que descanses si puedes.

Volví a mi saco de dormir a intentar dormir algo antes de que amaneciera, difícil tarea. No podía dejar de darle vueltas al tema de como nos encontraban. Otra vez más, espero no equivocarme. 
Las primeras luces del alba inundaron la habitación, abrí los ojos y miré hacia el balcón. Ahora Raquel ocupaba el puesto de Álvaro, que roncaba de nuevo. Me levanté por segunda vez, y por segunda vez salí fuera al balcón.

- Buenos días, Aguayo.
- Buenos días, Lerda ¿Alguna novedad?
- Grrr.... No, salvo el grupo ese de zombis, que se marcharon hace un rato.
- Pues si que se lo han tomado con calma, oye.
- Sep, ¿qué has pensado para hoy?
- ¿Yo? No sé, demasiadas cosas, pero ninguna especialmente válida.
- ¿A donde planeas que vayamos?
- Tengo un par de opciones medio-qué, pero antes quiero que estén todos despiertos. Así que vamos a tocar diana, que tenemos que aprovechar las horas de luz. 
- Si, entiendo.

Me hubiera gustado pegar una voz, pero optamos por despertarlos en silencio. Curiosamente no tardaron mucho en desperezarse. Al poco estábamos desayunando y recogiendo las cosas.

- Oye, ¿os habéis dado cuenta de que ya no nos queda casi comida?
- Si, y esa será nuestra primera parada del día. ¡Chicos, nos vamos de compras!



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