Habíamos vencido la barrera de la moralidad y la ética al matar, por decirlo de alguna manera, a esas personas y mejor ahora durante una situación "controlada" que esperar a que nos entren remordimientos cuando estemos rodeados, tal y como manifesté anteriormente. El problema que veo, son el resto de mis compañeros supervivientes, y especialmente las chicas. No dudo que sean capaces de defenderse llegado un momento, pero puede que ese momento ya sea demasiado tarde. En fin, lo que me inquieta realmente es que hallé cierto placer cuando hundí el martillo en el cráneo de ese pobre desgraciado, pero ahora que todos los códigos y normas de la sociedad habían caído puede que tenga una cierta utilidad.
Volviendo al mundo real, seguíamos corriendo llevados en volandas por el efecto de la adrenalina liberada en nuestro organismo. Llegamos en un santiamén al coche donde estaban ocultos los demás. Gersan dio varios golpecitos en la ventanilla y enseñó las llaves a través de ella.
- ¿Ha ido todo bien?
- Sep, ningún problema.
- Excepto los 3000 bolsos que hemos tenido que registrar. Ya podías haber sido algo más concreta.
- ¡Vaya! Se me olvidó.
- Para variar...
- Esto... ¿entremos no?
- Si, coged las cosas que os hagan falta y adentro, y en silencio, ya hemos armado bastante jaleo corriendo hacia aquí.
Rocío cogió las llaves que trajo Gersan y abrió la puerta de la cochera. Al pasar dentro eché un vistazo a las herramientas colgadas y demás aperos que podrían servirnos. No fui el único que miraba con atención.
- ¿Nos quedamos aquí abajo?
- No, arriba. A la segunda planta. En el caso de que entren en la casa, la escalera es más fácil de defender.
- De acuerdo, de acuerdo, tú mandas.
- Y ya que estoy en plan jefe, echad un vistazo a todas las habitaciones por si hubiera inquilinos indeseados. Solo por si acaso, no me gustaría una visita nocturna.
- Vale, vale.
Cerramos todas las puertas de abajo, y subimos al piso superior. Nos asentamos en el salón y convenimos dormir todos en comunidad y hacer guardias para más seguridad. Yo elegí hacer la primera, salí al balcón y me eché el saco de dormir por encima a modo de manta y camuflaje
- Esta va a ser una noche muy larga... y ¿sabes qué? Es solamente la primera...
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