7 de Agosto de 2011, un grupo de amigos pasan un agradable finde de acampada en Cazorla lejos del ruido de las ciudades. Al volver, las cosas no están como las dejaron...

lunes, 19 de septiembre de 2011

CHAPTER 5

Seguíamos avanzando con el coche hasta un lugar seguro fuera del pueblo para encontrarnos con el resto de nuestros amigos. Insistí en el hecho de que estábamos jodidos de tal forma que aun no lo podíamos imaginar.

- Sí, creo que de eso nos hemos dado cuenta.
- No, no del todo. Que no haya noticias ni nada parecido solo significa una cosa.
- ¿El qué, señor Aguayo?
- Es obvio, la civilización humana ha palmado. Entera.
- Mierda...
- No, joder... ¡no puede ser!
- No sé, quizás me equivoque, pero esto tiene toda la pinta de brote nivel 4, según la Guía de Supervivencia Zombi.
- ¿Te la leíste al final?
- Sep, y parece que al final nos va a venir bien y todo.
- ¿Y qué es un brote de nivel 4?
- Pues básicamente, que el apocalípsis ha llegado mientras nosotros estábamos de acampada.
- Vaya... Cuándo en el infierno no quede sitio, los muertos caminarán sobre la tierra, ¿algo así?
- Ajá.
- ¡Eh! Allí delante hay un coche, ¿serán los demás?

A unas decenas de metros se hallaba apartado ligeramente de la carretera el Land Rover de Javi. Raquel aparcó delante del otro coche y bajamos para ver como estaba el resto. Rocío al vernos preguntó con nerviosismo.

- ¿¿Pero qué pasa?? Que me habéis asustado con la dichosa llamadita.
- Pues...
- Tu pueblo  y seguramente el resto del mundo está infestado de muertos vivientes.
- ¿¿QUÉ??
- Eso, hemos llegado allí y estaban todos muertos, paseándose por las calles.
- Estás de coña, tío "wawayo". ¡Mira te estás riendo!
- Por no llorar, créeme.
- Es cierto, Rocío.
- Va Raquel, ¡decidme ya la verdad, que me estáis asustando!¡Cristina, diles algo!

Javi nos miró a los chicos, como buscando formar parte de la supuesta broma. Asentimos con seriedad. 

- Venga ya, en serio, dejadlo ya, anda.
- Poned la radio y buscad una puta cadena emitiendo, si puedes...

El chico abrió la puerta de su coche, se sentó en el asiento y en vano trató de sintonizar alguna emisora. 

- Increíble... ¡nada!
- ¿Veis?
- Pero eso será que aquí no hay cobertura para la radio o algo así.
- ¿Quieres una prueba más? Llama a tus padres, o a quien quieras. A ver si te lo cogen...

En ese momento, todos los demás cayeron en cuenta de sus familiares y amigos, y se llevaron rápido las manos a los bolsillos para llamar por teléfono. Cogí el mío, marqué el numero de casa, pero no me atreví a llamar. Para qué, los muertos no cogen el teléfono. Al resto no le fue mucho mejor, nadie contestó, ni amigos, ni familiares, ni conocidos. Nadie. Y eso solo podía ser una cosa...

- ¿...todos muertos...?
- Probablemente...

Y el desánimo, la amargura, la tristeza y sobre todo la rabia, anegó los pensamientos de todos. Unos lloraban a moco tendido,  otros golpeaban lo que encontraban, otros simplemente permanecían en silencio. Yo... yo sabía que si nos hundimos ahora no tardaríamos en unirnos a las filas de caminantes y sobrevivir ahora mismo había adquirido su mayor significado. ¡Tienes que hacer algo!

- ¡Eh!¡Venga, hay que moverse! ¡Si nos quedamos aquí no tardaremos en acompañar a todos los demás!

Nadie responde. 

- Quizás sea cosa mía, pero me parece que habéis olvidado el pequeño detalle de que aún estamos vivos. Y que a nuestros seres queridos le gustaría que ese detalle siguiera siéndolo por más tiempo. ¡Así que venga, que no se diga que nos quedamos aquí esperando a la muerte!

Poco a poco, mis compañeros se fueron levantando. 

- Cuanto antes aceptéis la realidad, antes podremos sobrevivir en ella, venga.
- Si... bueno, ¿ahora que hacemos?
- A menos que queráis dormir esta noche aquí. Sugiero volver al pueblo.
- ¿¿Al pueblo??¿¿Qué dices??
- Digo que el piso nuevo de Rocío me parece un buen sitio para pasar esta noche, porque allí no hay nadie... o nada...





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